Remembranza año 2007
Peripecias de un viaje
La emoción que siento me hace recordar la primera vez que siendo una niña, fui a San Juan (de La Maguana, por si acaso). Mi hermano Ernis y yo vamos por los pasillos del aeropuerto con la risita por dentro, pues ¡vamos a subirnos a un avión!.
Dancali, Luís, Ángel, Alberto y Mariel esperaron hasta que nos tragara el pasillo camino a Migración. El vuelo que nos llevaría por la ruta de Cristóbal Colón pero con alas, sale a las 5:15 p.m. Abordamos nuestros respectivos asientos, hablamos, leemos las revistas y periódicos, "curcuteamos" todos los botones que vemos…Pensamos lo mismo: ¿Cuándo arranca?.
Ya son las 5:35 y en los monitores de Iberia nos comunican que 2 pasajeros han decidido no viajar, razón por la que se ha retrasado el vuelo; la azafata española que nos brinda agua le dice al pasajero que nos queda delante que "no podemoz dezpegar con loz equipajez de ezos pazajeros a bordo…quien zabe zi traen alguna bomba".
Entendido…!Dijo bomba!, no espera, no, yo me bajo Erni…Recordé haber leído el día anterior sobre la caída de un avión en África, en el Listín Digital.
Erni: Muchacha tú si ere pendeja, solo tenemos que hacer como en la película Náufrago con Tom Hanks. Tú sabe, el avión se cae y él sobrevive solo en una isla y…
-Mi hermano, mejor cállese.
Al cabo de 5 minutos ¡al fin comienza a moverse el avión!. Poco a poco las alas se van tambaleando levemente mientras seguimos por tierra y va tomando mucha velocidad (me pongo las zapatillas para que no se me rueden como me ha pasao en la voladora). Miramos hacia abajo, notando que las alas del avión guardan su borde trasero automáticamente: ¡Dio mío, la cencia! Como dirían allá en el campo…
-Mira Erni! Las playas se ven como hilitos que rodean la costa. Observo –yo que voy en la ventana por si me dan náuseas, aunque de nada sirve porque no puedo abrir la ventana y sacar la cabeza- que las nubes, que ya sirven de alfombra a la aeronave, parecen rebaños de ovejas y algunas tienen forma de otras cosas. A medida que viajamos por aire miramos los paisajes que nos quedan debajo (bosques, mares, carreteras)…
Ya a las 7, comienza a caer la noche. Se presentan las amables azafatas con la cena. Erni pide jugo de naranja y yo de tomate.
-¿De tomate? Cindy uté e fuerte.
-¿Para qué pedir lo común? Mejor bebo algo diferente- le aclaro y me doy un trago…uepa! mejor le había hecho caso al gago, como le decimos.
En la pantalla se muestra el trayecto y ¡ahora es que falta! Tenemos 2 mil y pico de kms recorridos y de Quisqueya a Palma de Mallorca abarcan 7,300 kms. He tratado de estar cómoda y dormir, sin buenos resultados. Me he arropado de pies a cabeza y luego despierto con la pregunta de una azafata que nos ofrece ¿te o café? y otra nos da el desayuno…¡caramba! Que diferente es a pararse en el puesto de yanikeke y vocear que te den uno de jamón y queso. Claro, en la segunda situación me siento en mis aguas.
Mi reloj marca las 2 y ya es de día. Miramos hacia abajo y ¡qué belleza! Se notan las casitas en la inmensa llanura. El avión toca tierra y digo ¡por fin!. Bajamos y le preguntamos hasta a los chinos de Bonao qué tenemos que hacer. Después de pasar por los rigurosos controles del aeropuerto de Barajas nos encontramos con la sorpresa: el vuelo hacia Palma de Mallorca ya se fue y el próximo se va en 3 horas (son las 8:30) y no tenemos ´ni uno´ para llamar a mamá y decirle que vaya a buscarnos más tarde.
Me siento resfriada y con sueño; Erni está normal, pues trabajaba de madrugada. Me animo cuando comienzo a ver muchos ejemplares y me digo: ¡cuantos bizcochos y yo con diabetes! ¡Ay Angelito! Pero nada, autocontrol…también pasan otros no tan agradables.
Nos sentamos un tanto desesperados por los inconvenientes y le pido a Dios que nos ayude, porque e´to ta duro. Me surge la idea de pedirles a los españoles de servicio al cliente que nos dejen llamar y ceden con mucha cortesía; al fin logramos comunicarnos con la doña.
Pienso en mis compañeros y amigos del Listín; son tan chéveres que cada día !me han hecho una falta!... Ni se diga mis amigos de la Universidad Católica Santo Domingo, del Liceo Estados Unidos, la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, Ultima Instancia, amigos de infancia… los Rodríguez, los Encarnación, los De Óleo...
En fin, cada una de las personas que aunque no mencione por cuestión de espacio, he tenido la bendición de compartir en esta vida.
Abrazos para todos, nos vemos pronto.
Postdata: Señores, esto realmente es raro… aunque es muy bonito y no se va la luz, casi no ves gente en la calle y las que ves parece que empeñaron la lengua; a las 8 de la noche es de día. Espero que no venga un maremoto (a mi mamá se le ha ocurrido vivir casi a la orilla del mar)…
¡recoléctenme el pasaje que me voy pa´ lla!... Pero por ahora me pueden escribir.





























